Nino Bravo: la voz valenciana que conquistó España y Latinoamérica en tan solo cuatro años

Nino Bravo: la voz valenciana que conquistó España y Latinoamérica en tan solo cuatro años

El 16 de abril de 1973, Nino Bravo perdía la vida a los 28 años en un accidente de carretera mientras viajaba de Valencia a Madrid. Su carrera, en pleno apogeo con éxitos como Libre y Un beso y una flor, quedó trunca, pero su inconfundible voz de tenor se convirtió en inmortal.


 

Infancia y primeros pasos en la música

Luis Manuel Ferri Llopis nació el 3 de agosto de 1944 en Aielo de Malferit, un pequeño pueblo de Valencia. Desde niño mostró inclinación por el canto, influenciado por su bisabuela, cantante de ópera, y su abuelo, director de un coro local. A pesar de que la familia no veía con buenos ojos una carrera artística, el joven trabajó como empleado de joyería y bodeguero mientras soñaba con dedicarse a la música.

En sus inicios formó el trío Los Hispanos junto a Félix Sánchez y Salvador Aranda, con los que actuó en bailes y fiestas locales. Tras la disolución del grupo, se unió a Los Superson para reemplazar al vocalista Carlos Lardíes, fallecido en un accidente. Allí consolidó su estilo y comenzó a presentarse bajo su nombre artístico.

 

El despegue profesional y los grandes éxitos

En marzo de 1969 debutó en el Teatro Principal de Valencia con un repertorio de versiones de Tom Jones, Engelbert Humperdinck y John Rowles. Firmó con el sello discográfico Polydor, y en 1970 lanzó su primer álbum, Te quiero, te quiero, que lo catapultó al estrellato. Le siguieron discos como Un beso y una flor (1972) y Libre (1972), con temas que se convirtieron en himnos.

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Entre sus principales éxitos destacan:

  • Te quiero, te quiero
  • Un beso y una flor
  • Libre
  • Noelia
  • Esa será mi casa
  • Mi querida mamá
  • América, América (editada póstumamente)

 

Su popularidad trascendió fronteras y fue especialmente adorado en Latinoamérica, donde el público valoraba su entrega escénica y su voz potente. En una entrevista reconoció que el éxito llegó “con un gran trabajo que se va aportando poco a poco”. En 1971 y 1972 había realizado giras exitosas por Sudamérica, donde cantó en escenarios de Argentina, Chile, Perú, Colombia y Venezuela.

Tenía planificada una gira por Centroamérica y el Caribe, con visitas a Puerto Rico y República Dominicana para junio de 1973. Tristemente, su vida se apagó tan solo unos meses antes.

 

Vida personal y su familia

Nino Bravo mantuvo su vida privada con discreción, aunque su romance con María Amparo Martínez Gil fue seguido por la prensa. Se conocieron en una discoteca y se casaron el 20 de abril de 1971 en una ceremonia íntima que, pese a sus deseos, atrajo inmediatamente la atención mediática. La pareja tuvo a su primera hija, Amparo, nacida poco después del matrimonio.

En el momento del accidente, María Amparo estaba embarazada de su segunda hija, Eva, quien nació siete meses después de aquel fatídico día de abril y nunca llegó a conocer a su padre. Las dos hijas han preservado su legado con discreción a lo largo de los años.

 

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El accidente en Villarrubio

La mañana del 16 de abril de 1973, Nino Bravo conducía su BMW 2800 modelo 1970 —siempre le habían gustado los automóviles veloces— rumbo a Madrid para grabar en un estudio. Lo acompañaban su guitarrista y amigo Pepe Juesas, sentado en la butaca de acompañante, y los músicos Miguel Ciaurriz y Fernando Romero, del dúo Humo en el asiento posterior.

Luego de desayunar en Motilla del Palancar, y ya en plena carretera, el vehículo —al parecer, iba demasiado rápido para esa curva— se salió de la cinta asfáltica en el kilómetro 95 de la Nacional III, a la altura de Villarrubio (provincia de Cuenca), en una curva pronunciada donde había ocurrido otro accidente mortal ese mismo mes.

Para esas fechas, aunque los vehículos de alta gama ya disponían de cinturones de seguridad, no era obligatorio su uso en España, como tampoco existía la cultura de conducción segura que se desarrolló en años posteriores. Tras despistarse, el automóvil dio varias vueltas de campana en el terreno. Los ocupantes del asiento trasero sufrieron heridas leves y asistieron al cantante que había sobrevivido, aunque tenía lesiones de gravedad.

Trasladado primero al hospital de Tarancón y luego hacia Madrid, falleció antes de llegar al Centro Sanitario Francisco Franco (actual Hospital Gregorio Marañón). Su última actuación había sido el 15 de marzo en Valencia. Una gira por Japón y un nuevo disco quedaron inconclusos.

En la década de los 80 se realizó una modificación en la traza de la fatídica “curva de Villarrubio”. Posteriormente, con la construcción de la autovía A-3 en los años 90, el trazado original de la N-III donde ocurrió el suceso quedó en desuso como vía principal y actualmente es solo un acceso.

 

Un legado que trasciende el tiempo

A pesar de su corta trayectoria, Nino Bravo dejó una huella indeleble en la música española de los años setenta. Sus canciones siguen sonando en radios, homenajes y playlists, y su figura se recuerda como una de las grandes voces del pop romántico de habla hispana. En Villarrubio se erigió un monumento que cada año recibe visitas de miles seguidores. 

La tragedia truncó una carrera prometedora, pero convirtió al artista en una leyenda cuya voz, más de cinco décadas después, continúa emocionando a nuevas generaciones.

 

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Con información e imágenes de:

RTVE

Biografías y Vidas

ABC

La Nación