“Point de vue du Gras”, la extraordinaria imagen realizada por Nicéphore Niépce hacia 1826-1827, regresará temporalmente a Francia con motivo del bicentenario de la fotografía. Conservada durante décadas en Estados Unidos, la frágil placa volverá al lugar donde nació una de las mayores revoluciones visuales de la humanidad.
Una imagen aparentemente sencilla que cambió la historia
A primera vista, “Point de vue du Gras” —también conocida como Vista desde la ventana en Le Gras— parece una imagen casi insignificante: unos edificios, un tejado, un patio y un paisaje apenas reconocible.
Sin embargo, esa escena aparentemente banal ocupa un lugar extraordinario en la historia de la cultura. Se trata de la fotografía más antigua realizada con ayuda de una cámara oscura que ha sobrevivido hasta nuestros días, obra del inventor francés Joseph Nicéphore Niépce (1765-1833).
Y ahora, después de aproximadamente 200 años, la imagen regresará a Francia por primera vez desde que fue realizada.
El acontecimiento formará parte de las celebraciones del Bicentenario de la Fotografía, que Francia desarrolla entre septiembre de 2026 y septiembre de 2027. La placa será exhibida en el Museo Nicéphore Niépce de Chalon-sur-Saône, en Borgoña, muy cerca del lugar donde Niépce realizó sus experimentos pioneros.
Una exposición para recuperar al verdadero pionero
La exposición llevará por título “L'empreinte d'Hélios. 1826-1827, Niépce invente la photographie!” y está prevista entre finales de abril y finales de junio de 2027.
El regreso será posible gracias a un préstamo excepcional del Harry Ransom Center de la Universidad de Texas en Austin, institución que conserva actualmente la histórica placa como parte de la colección Gernsheim.
La exposición no se limitará a presentar la célebre imagen. Su propósito será reconstruir el camino recorrido por Niépce para conseguir algo que hoy parece elemental: conservar de manera permanente una imagen capturada por la luz.
Se mostrarán también documentos, objetos y materiales relacionados con sus experimentos, procedentes de instituciones como la Biblioteca Nacional de Francia, la Sociedad Francesa de Fotografía, la Cinémathèque y el propio Museo Nicéphore Niépce.
Niépce y la obsesión por fijar la luz
El camino hasta aquella imagen comenzó muchos años antes. Niépce, nacido en Chalon-sur-Saône en 1765, era un inventor y experimentador interesado en distintos campos científicos y técnicos. Desde la década de 1820 comenzó a trabajar con sustancias fotosensibles y con la cámara oscura, un dispositivo conocido desde la Antigüedad que permite proyectar sobre una superficie la imagen exterior a través de un pequeño orificio o lente.
Su gran desafío consistía en lograr que aquella imagen proyectada no desapareciera. Utilizó betún de Judea, una sustancia fotosensible que se endurecía al recibir la luz, y posteriormente trabajó con placas de estaño. Sus primeras investigaciones estuvieron relacionadas incluso con la reproducción de grabados, antes de avanzar hacia la posibilidad de registrar directamente escenas del mundo real.
Finalmente, hacia 1826-1827, colocó una placa de estaño recubierta de betún en una cámara oscura frente a una ventana de su propiedad de Le Gras, en Saint-Loup-de-Varennes.
El resultado fue la imagen que cambiaría para siempre la historia de la representación.
Una fotografía que necesitó horas —o días— de exposición
La técnica empleada por Niépce estaba muy lejos de la fotografía moderna. La exposición necesitó un período extraordinariamente prolongado. Las fuentes históricas y técnicas difieren en la duración exacta, pero se sabe que fue de muchas horas y, según la reconstrucción del proceso, pudo prolongarse durante varios días, debido a la escasa sensibilidad del betún empleado.
El largo tiempo de exposición explica una de las características más curiosas de la imagen: la iluminación parece proceder simultáneamente de distintas direcciones. El Sol fue desplazándose durante el proceso mientras la placa permanecía expuesta.
El resultado, por tanto, no es exactamente una instantánea. Es casi un registro del movimiento del Sol sobre el paisaje.
La placa mide aproximadamente 16,7 por 20,3 centímetros y está realizada sobre estaño. La imagen es extremadamente delicada y difícil de contemplar a simple vista, razón por la que las reproducciones posteriores han sido fundamentales para que el público pueda apreciar sus detalles.
De Francia a Texas: una extraordinaria historia de supervivencia
La historia de la fotografía no terminó con su creación. Niépce viajó a Inglaterra en 1827 con la intención de dar a conocer su procedimiento, que denominó heliografía. Allí dejó algunas de sus placas al ilustrador botánico Francis Bauer. Sin embargo, su intento de presentar el proceso ante la Royal Society no prosperó, entre otras razones porque Niépce no quiso revelar completamente los detalles de su procedimiento químico.
Con el paso del tiempo, la imagen cayó prácticamente en el olvido. Fue recuperada en el siglo XX por el historiador de la fotografía Helmut Gernsheim, quien la adquirió en 1952 y contribuyó decisivamente a reivindicarla como una pieza fundamental de la historia fotográfica. La colección Gernsheim fue posteriormente adquirida por la Universidad de Texas en 1963, y allí permanece actualmente la placa original.
Desde entonces, el objeto se ha convertido en una de las piezas más importantes de la historia de la fotografía.
¿Realmente fue la primera fotografía?
Aquí aparece un matiz histórico interesante. Durante mucho tiempo se ha hablado de Point de vue du Gras como “la primera fotografía de la historia”. En sentido estricto, los especialistas prefieren una formulación algo más precisa: es la fotografía más antigua realizada con cámara oscura que se conserva actualmente.
Niépce había conseguido imágenes fotográficas anteriores, algunas de ellas mediante procedimientos de contacto y sobre otros soportes. Las investigaciones del Ministerio francés de Cultura sitúan experimentos fotográficos suyos ya entre 1824 y 1825, mientras que la célebre vista de Le Gras corresponde a 1826-1827.
El nacimiento de una revolución visual
La importancia de Niépce se comprende todavía mejor cuando se observa lo que ocurrió después. Tras sus experimentos, Louis Daguerre continuó desarrollando procedimientos fotográficos y presentó el daguerrotipo en 1839. Ese mismo año, François Arago presentó oficialmente el proceso ante la Academia de Ciencias francesa. La fotografía comenzó entonces su espectacular expansión internacional.
En apenas unas décadas pasó de ser un experimento químico extremadamente complejo a convertirse en una nueva forma de conservar recuerdos, documentar acontecimientos, hacer ciencia, producir arte y construir memoria colectiva.
Dos siglos después, esa revolución llega hasta los teléfonos móviles, las redes sociales y las cámaras digitales. Pero todo ese universo puede rastrearse hasta una modesta placa de estaño colocada frente a una ventana de Borgoña.
Una vuelta cargada de simbolismo
El regreso de Point de vue du Gras tiene por eso un significado que va más allá de una exposición temporal.
La imagen volverá al país donde fue creada y estará nuevamente cerca del paisaje que Niépce contempló cuando intentaba resolver uno de los grandes desafíos tecnológicos de su tiempo: hacer que la luz dejara una huella permanente.
Durante unos meses de 2027, los visitantes podrán contemplar el mismo objeto que, hace dos siglos, abrió una puerta hacia una nueva manera de mirar el mundo.
La fotografía que nació silenciosamente desde una ventana francesa regresará así a casa para celebrar sus primeros 200 años.
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