De una infancia marcada por la pobreza y la incertidumbre a convertirse en una de las artistas más admiradas del siglo XX, Ella Fitzgerald transformó para siempre la historia de la música. Treinta años después de su muerte, su voz continúa siendo una referencia insuperable para cantantes de todos los géneros.
El 15 de junio de 1996 fallecía en Beverly Hills, California, la extraordinaria cantante Ella Fitzgerald . Tenía 79 años y dejaba tras de sí una carrera incomparable que la convertiría en una de las voces más influyentes de la música popular.
Sin embargo, los comienzos de su historia estuvieron muy lejos del glamour y el reconocimiento.
Ella Jean Fitzgerald nació el 25 de abril de 1917 en Newport News, Virginia, y pasó gran parte de su infancia en Yonkers, Nueva York. La muerte prematura de su madre cuando Ella tenía apenas 15 años alteró profundamente su vida. Durante algún tiempo vivió en condiciones precarias, pasó por instituciones estatales y llegó incluso a encontrarse sin hogar, enfrentando una realidad extremadamente dura para una adolescente. Aquellas experiencias marcarían para siempre su carácter y su sensibilidad artística.
La noche que cambió su destino
La leyenda comenzó casi por accidente. En 1934, con apenas 17 años, participó en una noche de talentos en el célebre Apollo Theater. Inicialmente pensaba presentarse como bailarina, pero los nervios la hicieron cambiar de idea a último momento.
Decidió cantar.
El público quedó fascinado. Aquella joven desconocida, prácticamente sin proponérselo, ganó el concurso y dio el primer paso hacia una de las carreras más extraordinarias de la historia de la música.
Poco después fue descubierta por el baterista y director de orquesta Chick Webb , quien la incorporó a su agrupación. Con Webb grabó éxitos tempranos como A-Tisket, A-Tasket, canción que la convirtió en una estrella nacional.
El nacimiento de la Primera Dama de la Canción
Tras la muerte de Chick Webb en 1939, Fitzgerald asumió el liderazgo de la orquesta, una decisión poco habitual para una mujer afroamericana en aquella época. Y de apenas 22 años de edad.
Durante los años siguientes consolidó una reputación basada en una cualidad excepcional: una afinación prácticamente perfecta acompañada de una flexibilidad vocal que parecía no tener límites.
Su dominio del scat, técnica de improvisación vocal que utiliza sílabas sin sentido para emular instrumentos musicales, la convirtió en una auténtica revolución dentro del jazz.
Pronto comenzaron a llamarla "The First Lady of Song" y también "The Queen of Jazz", títulos que conservaría durante el resto de su vida.
Artista que conquistó el mundo
Durante las décadas de 1950 y 1960, Fitzgerald alcanzó la cima de su arte. Su colaboración con el productor Norman Granz y el sello Verve dio origen a algunas de las grabaciones más importantes de la música popular del siglo XX.
Mientras muchos intérpretes destacaban en un estilo específico, Ella parecía capaz de cantar cualquier cosa: jazz, swing, blues, baladas románticas, música popular estadounidense e incluso repertorio latinoamericano.
Su extraordinaria dicción, su elegancia interpretativa y su capacidad para transmitir emociones sin exageraciones la convirtieron en un modelo para generaciones de cantantes.
Álbumes que definieron una carrera
Entre una discografía gigantesca, algunos títulos ocupan un lugar privilegiado dentro de la historia del jazz:
Álbum
Año
Ella Fitzgerald Sings the Cole Porter Song Book
1956
Ella and Louis (a dúo con Louis Armstrong)
1956
Ella Fitzgerald Sings the Rodgers and Hart Song Book
1956
Ella Fitzgerald Sings the Duke Ellington Song Book
1957
Ella in Berlin: Mack the Knife
1960
Clap Hands, Here Comes Charlie!
1961
Especialmente influyente fue la serie de los Song Books, considerada por muchos especialistas una de las mayores contribuciones realizadas a la preservación y difusión del llamado Great American Songbook.
Billie, Sarah y Ella: la Santísima Trinidad del jazz
La historia del jazz suele mencionar juntas a tres figuras irrepetibles: Billie Holiday , Sarah Vaughan y Ella Fitzgerald. Aunque sus estilos eran muy diferentes, existía entre ellas una profunda admiración mutua.
Billie Holiday poseía una intensidad emocional única; Sarah Vaughan impresionaba por la riqueza y amplitud de su registro; Ella destacaba por su precisión técnica y capacidad de improvisación. Cada una admiraba cualidades que veía reflejadas en las otras.
Fitzgerald habló siempre con enorme respeto de Holiday, cuya vida estuvo marcada por dificultades personales y raciales mucho más severas. Con Sarah Vaughan compartió escenarios, festivales y numerosos encuentros profesionales durante décadas.
Los aficionados al jazz suelen referirse a ellas como una especie de "trinidad vocal" irrepetible, tres artistas que elevaron el canto jazzístico a niveles nunca antes alcanzados.
También derribó barreras
Además de sus logros musicales, Fitzgerald desempeñó un papel importante en la lucha contra la segregación racial en Estados Unidos.
A mediados del siglo XX todavía existían clubes y hoteles que se negaban a contratar o alojar artistas afroamericanos. Su creciente prestigio internacional ayudó a romper muchos de esos obstáculos.
Una de las historias más conocidas involucra a Marilyn Monroe, quien utilizó su influencia para conseguir que Fitzgerald actuara en un prestigioso club de Hollywood que inicialmente se resistía a contratarla por motivos raciales. El éxito de aquellas presentaciones contribuyó a abrir nuevas puertas para la cantante.
Una voz irrepetible
A lo largo de su carrera, Fitzgerald ganó trece premios Grammy y vendió millones de discos en todo el mundo.
Sin embargo, su verdadero legado resulta imposible de medir en cifras. Prácticamente cualquier cantante de jazz contemporáneo, desde Diana Krall hasta Cécile McLorin Salvant , reconoce alguna deuda artística con Ella Fitzgerald.
Su influencia también alcanzó a intérpretes de pop, soul, rhythm and blues e incluso música clásica.
Tres frases para recordarla
Entre las numerosas reflexiones que dejó a lo largo de su vida, destacan algunas que resumen su filosofía artística y personal:
"La única cosa mejor que cantar es cantar más."
"No renuncies a intentar hacer aquello que realmente quieres hacer."
"Simplemente canto lo que siento."
Tres frases sencillas, pero reflejan perfectamente la personalidad de una artista que nunca necesitó artificios para emocionar.
Treinta años después
Tres décadas después de su partida, Ella Fitzgerald sigue siendo mucho más que una leyenda del jazz. Su historia representa una de las grandes narraciones de superación del siglo XX: una adolescente que conoció la pobreza, la soledad y la incertidumbre, y que encontró en la música una forma de transformar su destino.
Su voz continúa sonando fresca, elegante y moderna. Sus grabaciones siguen enseñando a cantar a nuevas generaciones. Y su ejemplo recuerda que el talento puede surgir en los lugares más inesperados cuando encuentra una oportunidad para florecer.
Por eso, treinta años después de su muerte, la Reina del Jazz continúa ocupando el lugar que conquistó hace décadas: el de una de las voces más extraordinarias que haya conocido la historia de la música.
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