El 28 de julio de 2021 fallecía Johnny Ventura, una de las figuras más influyentes de la música dominicana. Cinco años después, su legado continúa vivo en cada fiesta, en cada Navidad y en cada escenario donde el merengue sigue siendo símbolo de identidad nacional.
Hablar del merengue es hablar de Johnny Ventura. Cinco años después de su partida física, la República Dominicana sigue recordando con emoción al hombre que revolucionó el ritmo nacional y lo llevó a conquistar escenarios de todo el continente. Su muerte, el 28 de julio de 2021 a causa de un infarto mientras se encontraba en Santiago de los Caballeros, conmocionó al país y generó una de las mayores manifestaciones de duelo popular que ha vivido la música dominicana en las últimas décadas.
Este martes, familiares, amigos y admiradores volvieron a reunirse para rendirle homenaje con una misa en la parroquia Divina Providencia de Arroyo Hondo, un acto que reafirma que el recuerdo del llamado "Caballo Mayor" permanece tan vigente como sus canciones.
El hombre que reinventó el merengue
Nacido como Juan de Dios Ventura Soriano el 8 de marzo de 1940 en Santo Domingo, Johnny Ventura transformó el merengue desde sus cimientos. Cuando comenzó su carrera en los años sesenta, las orquestas permanecían prácticamente inmóviles sobre el escenario. Él rompió ese molde.
Con la creación del Combo Show, incorporó coreografías, llamativos vestuarios, movimientos sincronizados y una energía escénica inspirada, según reconocía él mismo, en artistas que atrapaban a su audiencia con su carisma en escena, como Elvis Presley. Aquella propuesta convirtió cada presentación en un espectáculo visual, algo inédito para el merengue de la época.
Pero la revolución no fue únicamente escénica. Ventura enriqueció el sonido tradicional con saxofones, trompetas, timbales, piano y arreglos más modernos, sin perder la esencia del ritmo que identifica a la República Dominicana.
Una colección de clásicos inmortales
A lo largo de más de seis décadas de carrera grabó más de un centenar de discos y dejó un repertorio que forma parte de la memoria colectiva de varias generaciones.
Canciones como Patacón Pisao, Capullo y Sorullo, Merenguero hasta la Tambora, El Tabaco, La Agarradera, ¿Pitaste?, Salsa pa' tu Lechón y muchos de sus tradicionales merengues navideños siguen sonando en fiestas populares, carnavales y celebraciones familiares tanto dentro como fuera del país.
Su influencia también abrió el camino para decenas de artistas que encontraron en su estilo una nueva forma de entender el espectáculo tropical.
Mucho más que un cantante
Johnny Ventura también tuvo una activa vida pública. Fue diputado, alcalde del Distrito Nacional entre 1998 y 2002 y un constante promotor de la cultura dominicana. Nunca ocultó su orgullo por representar al país en escenarios internacionales, y con su pasión por la música caribeña llegó a convertirse en uno de los grandes embajadores del merengue.
Su trayectoria fue reconocida con numerosos galardones, entre ellos el Latin Grammy al Mejor Álbum de Merengue/Bachata en 2004 por Sin Desperdicio, además del Latin Grammy a la Excelencia Musical y, de manera póstuma, su ingreso al Salón de la Fama de los Compositores Latinos.
Se sigue bailando
Cuando falleció a los 81 años, las muestras de afecto llegaron desde todos los rincones del mundo. Miles de personas desfilaron por el Palacio de los Deportes para despedirlo, mientras artistas de distintos géneros reconocían la enorme influencia que había ejercido sobre la música latina.
Cinco años después, su familia continúa promoviendo homenajes y preservando una obra que trasciende generaciones. Su hijo Jandy Ventura ha mantenido viva la herencia musical del "Caballo Mayor", mientras nuevas generaciones descubren un repertorio que nunca ha dejado de sonar.
Porque Johnny Ventura no solo modernizó el merengue: le dio una identidad escénica, internacionalizó su sonido y convirtió cada presentación en una celebración de la dominicanidad. Su voz ya no está presente, pero basta escuchar los primeros compases de cualquiera de sus éxitos para comprobar que su legado sigue tan vivo como hace medio siglo.
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