Un cronista que llegó de Hungría a Estados Unidos sin recursos y transformó la prensa con un enfoque populista, sensacionalista e investigativo. Su visión no solo creó el periódico más leído de su época, sino que legó los Premios Pulitzer, que desde 1917 distinguen la excelencia en periodismo.
Joseph Pulitzer —nacido József Pulitzer— el 10 de abril de 1847 en Makó, Reino de Hungría, provenía de una familia judía de comerciantes con cierta posición económica. Su padre, Fülöp Pulitzer, era un respetado hombre de negocios que se retiró a Pest, donde los hijos recibieron educación privada en francés y alemán.
Sin embargo, la temprana muerte del padre en 1858 provocó la quiebra familiar y la pobreza. Rechazado por tres ejércitos europeos debido a su frágil salud y mala vista, Pulitzer se logró alistar en 1864 en Hamburgo para combatir en la Guerra Civil estadounidense con la Unión. Llegó a Boston con 17 años sin saber inglés y sirvió en la Caballería Lincoln hasta 1865.
Inicios en el periodismo y ascenso político
Tras la guerra, se instaló en San Luis, Misuri, donde trabajó en oficios humildes mientras estudiaba inglés y derecho. En 1868 ingresó al diario alemán Westliche Post, se afilió al Partido Republicano y en 1869 fue elegido a la Asamblea de Misuri, pese a no cumplir la edad mínima.
Como legislador impulsó reformas contra la corrupción. En 1872 compró el Westliche Post y en 1878 adquirió el St. Louis Dispatch, fusionándolos en el St. Louis Post-Dispatch, que se convirtió en el principal diario de la ciudad con un enfoque populista y exposiciones de escándalos.
La conquista de Nueva York
En 1883, ya millonario, Pulitzer adquirió el New York World, un periódico en quiebra que transformó radicalmente. Introdujo ilustraciones a gran escala, historietas en color —como The Yellow Kid en 1895— y reportajes de interés humano, además de cruzadas contra la corrupción. Reclutó a la pionera periodista Nellie Bly para investigaciones. La circulación pasó de 15.000 a 600.000 ejemplares diarios, e hizo del Worldel periódico más influyente de Estados Unidos. Pulitzer financió incluso el pedestal de la Estatua de la Libertad mediante suscripciones públicas.
Hearst y la prensa amarilla
La competencia con el magnate de los periódicos William Randolph Hearst, quien compró el New York Journal en 1895, derivó en la llamada prensa amarilla: ambos usaron sensacionalismo extremo para captar lectores, especialmente durante la Guerra Hispano-Estadounidense de 1898. Aunque Pulitzer luego moderó su estilo, las técnicas innovadoras —exclusivas, ilustraciones y entretenimiento— marcaron el periodismo moderno.
En 1909, el World expuso un soborno millonario relacionado con el Canal de Panamá, lo que derivó en un juicio por difamación contra Theodore Roosevelt y J.P. Morgan; la victoria judicial defendió la libertad de prensa.
Los premios Pulitzer y la escuela de periodismo
En su testamento de 1904, Pulitzer donó dos millones de dólares a la Universidad de Columbia para fundar una escuela de periodismo y crear los Premios Pulitzer. La escuela abrió en 1912 y los primeros galardones se entregaron en 1917, reconociendo inicialmente periodismo y extendiéndose luego a literatura, poesía, historia, música y teatro.
Pulitzer defendió que “nuestra república y su prensa subirán o caerán juntos”, una manera de enfatizar la necesidad de una prensa capacitada y ética. Hoy, la junta de 19 miembros selecciona ganadores con criterios de excelencia y diversidad.
Vigencia cultural
Pulitzer falleció el 29 de octubre de 1911 a bordo de su yate en Charleston, Carolina del Sur, a los 64 años, tras décadas de ceguera y aislamiento por hipersensibilidad al ruido, y fue sepultado en el cementerio Woodlawn de Nueva York.
Su influencia perdura en las escuelas de periodismo que impulsó —incluida la de Misuri— y en los premios que llevan su nombre, símbolo de integridad periodística. Retratos y representaciones, como en la película Newsies, mantienen viva su figura como pionero del infotainment y defensor de la prensa libre.
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