Uno de los mayores robos de la historia reciente
El 19 de octubre de 2025, cuatro delincuentes irrumpieron a plena luz del día en la Galería de Apolo utilizando una plataforma elevadora para acceder a un balcón del museo. En pocos minutos sustrajeron ocho piezas de las Joyas de la Corona francesa , valoradas en unos 88 millones de euros, en un golpe que dejó al descubierto importantes fallos de seguridad en el museo más visitado del mundo.
Aunque la investigación permitió detener a varios de los presuntos autores materiales del asalto, la mayor parte del botín continúa desaparecida. La única pieza recuperada fue la corona de la emperatriz Eugenia de Montijo, hallada poco después del robo, aunque con daños que requerirán un complejo proceso de restauración.
Reapertura con un nuevo concepto
La decisión del nuevo director del Louvre, Christophe Leribault, fue clara: las joyas supervivientes no regresarían a la Galería de Apolo.
En su lugar, el museo optó por devolver protagonismo a la extraordinaria arquitectura barroca del recinto, para lo cual se retiraron las vitrinas y se les dio énfasis a los techos dorados, las pinturas monumentales y la rica decoración escultórica que hicieron célebre a esta estancia desde el siglo XVII.
Las piezas que no fueron robadas serán exhibidas más adelante en una nueva sala especialmente diseñada como una cámara acorazada, con condiciones de seguridad muy superiores.

Mucho más que una sala de exposición
La Galería de Apolo constituye uno de los espacios más espectaculares del Louvre.
Construida durante el reinado de Luis XIV, fue concebida como una galería de representación del poder de la monarquía francesa y sirvió de inspiración para la célebre Galería de los Espejos del Palacio de Versalles.
Su impresionante techo reúne pinturas de algunos de los grandes artistas del barroco francés, mientras que la profusa ornamentación en pan de oro convierte el recorrido en una auténtica experiencia visual. Durante décadas, este escenario albergó también una parte de las Joyas de la Corona francesa, entre ellas el célebre diamante Regente, considerado una de las gemas históricas más importantes del mundo.
El robo que obligó a replantear la seguridad del Louvre
El atraco no solo supuso una enorme pérdida patrimonial, sino que desencadenó una profunda revisión de los protocolos de seguridad del museo.
Tras el escándalo, se reforzaron los sistemas de videovigilancia, se incrementó la presencia de personal especializado y se aceleró el plan de modernización conocido como "Louvre Nuevo Renacimiento", destinado a renovar infraestructuras, mejorar la protección de las colecciones y optimizar la experiencia de los millones de visitantes que recibe el museo cada año.
La crisis también derivó en cambios en la dirección de la institución y abrió un intenso debate sobre la protección del patrimonio artístico frente a amenazas cada vez más sofisticadas.

Resiliencia del museo más visitado del mundo
La reapertura de la Galería de Apolo representa mucho más que la recuperación de un espacio expositivo. También simboliza la capacidad del Louvre para sobreponerse a uno de los episodios más difíciles de su historia reciente.
Aunque las históricas joyas ya no acompañan el recorrido, la sala vuelve a deslumbrar por la magnificencia de su arquitectura y por el valor artístico de sus decoraciones, para recordar a sus visitantes que el patrimonio de un museo trasciende las piezas que alberga y también reside en los espacios que las preservan.
La ausencia de las vitrinas deja un vacío inevitable, pero también invita a redescubrir una de las obras maestras del barroco francés desde una perspectiva diferente, en la que la propia galería se convierte nuevamente en la gran protagonista.
Con información e imágenes de:
EFE
AP News
euronews
Digital de León