De la prosperidad en Phnom Penh al abismo de los Jemeres Rojos
Haing S. Ngor nació en 1940 en Samrong Sen, Camboya, en una familia acomodada que le permitió estudiar medicina en la Universidad de Phnom Penh. Como ginecólogo, ejerció en la capital con éxito, atendiendo a la élite local y soñando con una vida estable junto a su esposa, Chang My Huoy. Todo cambió en 1975, cuando los Jemeres Rojos, liderados por Pol Pot, tomaron el poder e iniciaron un régimen de terror que buscaba purgar la sociedad de influencias occidentales.
Miles de profesionales como Ngor fueron enviados a campos de trabajo forzado, disfrazados de "comunas agrícolas". Ngor y su esposa fueron separados de su mundo urbano y confinados en uno de estos sitios infernales. Para sobrevivir, el médico ocultó su profesión, ya que temía ser ejecutado por "intelectual". Endureció su acento para pasar por campesino y se unió a las brigadas de trabajo, donde el hambre y la brutalidad eran moneda corriente.

Torturas que forjaron un superviviente
El calvario de Ngor se intensificó con episodios de crueldad inimaginable. En una ocasión, fue crucificado con los pies sobre una hoguera, un castigo por supuesta desobediencia que lo dejó al borde de la muerte. Su esposa, embarazada, falleció en 1977 durante el parto de su hija, debido a la ausencia total de atención médica en el campo. La niña tampoco sobrevivió. Estos horrores, narrados años después en su autobiografía Survival in the Killing Fields (1987), revelan la magnitud del genocidio comunista que segó entre 1,5 y 2 millones de vidas entre 1975 y 1979.
Hacia el fin del régimen en 1979, impulsado por la invasión vietnamita, Ngor escapó a Tailandia con su sobrina. Allí, en campos de refugiados, comenzó a reconstruir su existencia, y trabajó como intérprete y activista por los derechos de los exiliados camboyanos.
Un debut hollywoodense que inmortalizó el trauma
La irrupción de Ngor en el cine fue accidental y transformadora. En 1984, el director Roland Joffé lo seleccionó para Los gritos del silencio (The Killing Fields), una producción basada en una historia real que retrataba el caos en Camboya a través de la amistad entre el periodista neoyorquino Sydney Schanberg y su guía local, Dith Pran. Ngor, sin entrenamiento actoral, interpretó a Pran con una autenticidad nacida de su propio sufrimiento.

La cinta, estrenada en 1984, recibió tres nominaciones al Oscar, incluyendo mejor película. En 1985, Ngor se alzó con el premio al mejor actor de reparto, y se convirtió así en el primer asiático en lograrlo y en el único no actor profesional en ganar en esa categoría hasta la fecha. Su discurso de aceptación, emotivo y breve, honró a las víctimas del régimen de los Jemeres Rojos: "Dedico este premio a los que no están aquí". La hazaña no solo elevó su perfil, sino que amplificó la denuncia global del genocidio camboyano, un tema subestimado en la época.
Posteriormente, Ngor participó en films como The Iron Triangle (1989) y continuó su labor humanitaria, en organizaciones para refugiados y aportando testimonios ante la ONU. Su legado cinematográfico, aunque efímero, subraya cómo el arte puede ser un puente hacia la justicia histórica.
El asesinato que oscurece su legado
Pero la vida a veces da giros muy retorcidos. El 25 de febrero de 1996, a los 55 años, Ngor fue asesinado de un disparo frente a su casa en Los Ángeles. Dos hombres lo abordaron, aparentemente con intención de robo, él se resistió, y una bala en el abdomen acabó con su vida. Inicialmente, se catalogó como un robo fallido, sin embargo, su Mercedes y 3.700 dólares en efectivo quedaron intactos.
En 1998, y tras la investigación policial, tres jóvenes de la pandilla Oriental Lazy Boyz fueron condenados en por el crimen, pero las sospechas persisten. Activista contra los remanentes del Khmer Rouge, Ngor había recibido amenazas por su rol en documentales y su apoyo a la diáspora camboyana. Fuentes en Camboya y la comunidad exiliada especulan con una venganza política, posiblemente orquestada por exlíderes del régimen que veían en él un símbolo incómodo. A pesar de investigaciones, el caso permanece sin resolución definitiva, y un velo de intriga se mantiene sobre una vida marcada por la adversidad.
La historia de Haing S. Ngor, capturada en el documental The Killing Fields of Dr. Haing S. Ngor (2006), trasciende el celuloide como recuerdo del costo humano de la memoria colectiva. En un mundo donde el olvido acecha, su voz resuena como un llamado eterno a no repetir las atrocidades del pasado.
Con información e imágenes de:
Britannica
vice.com
cambodiatownfilmfestival.com
Los Angeles Public Library