Más de 135 años después, el episodio en que Vincent van Gogh perdió parte de su oreja sigue generando debate entre historiadores. ¿Fue un acto de desesperación, una crisis mental o el resultado de una pelea?
La imagen de Vincent van Goghcon la cabeza vendada es una de las más reconocibles de la historia del arte. Sin embargo, detrás de esa célebre fotografía pictórica se esconde un episodio que todavía hoy alimenta investigaciones, teorías y controversias.
La noche del 23 de diciembre de 1888, en la ciudad francesa de Arlés, el pintor neerlandés sufrió el incidente que acabaría convirtiéndose en una de las leyendas más conocidas del mundo artístico: la mutilación de su propia oreja. Lo que parecía un hecho ampliamente documentado ha resultado ser mucho más complejo de lo que durante décadas se creyó.
Convivencia explosiva
Durante el año 1888, Van Gogh vivía en la llamada “Casa Amarilla” de Arlés junto al pintor Paul Gauguin. Ambos soñaban con crear una comunidad de artistas en el sur de Francia, pero en un corto tiempo la convivencia empezó a volverse difícil.
En esta imagen, único registro fotográfico que se tiene de ambos maestros pintores, se los ve a Van Gogh (tercero desde la izquierda, fumando su pipa) y a Paul Gauguin en el extremo derecho de la mesa, quien también parece estar fumando.
Los problemas empezaron a notarse debido a que ambos pintores tenían personalidades muy diferentes y los desacuerdos sobre arte y estilo se volvieron cotidianos. Las discusiones se hicieron cada vez más intensas hasta desembocar en una fuerte pelea en la víspera de Navidad de 1888. Según la versión tradicional, tras esa discusión Gauguin abandonó la casa y Van Gogh sufrió una grave crisis emocional.
La noche que cambió la historia del arte
La explicación aceptada durante décadas sostiene que Van Gogh tomó una navaja de afeitar y se cortó parte de la oreja izquierda. Después envolvió el fragmento en papel y caminó hasta un burdel de la ciudad, donde se lo entregó a una mujer llamada Rachel, pidiéndole que lo guardara cuidadosamente.
Al día siguiente fue encontrado inconsciente y cubierto de sangre. Fue trasladado al hospital de Arlés, donde comenzó una larga serie de internaciones relacionadas con su delicado estado mental.
La teoría de la autolesión
Uno de los aspectos más discutidos es cuánto tejido perdió realmente el artista.
Durante mucho tiempo se creyó que únicamente se había amputado el lóbulo. Sin embargo, investigaciones posteriores y documentos médicos hallados décadas después sugieren que la lesión pudo haber afectado a prácticamente toda la oreja izquierda.
La falta de registros precisos y las contradicciones en los testimonios de la época han contribuido a mantener viva la incertidumbre.
¿Un altercado?
En 2009, los historiadores alemanes Hans Kaufmann y Rita Wildegans plantearon una hipótesis que causó enorme revuelo en el mundo académico. Según su investigación, habría sido el mismísimo Paul Gauguin —un experimentado esgrimista— quien cortó accidentalmente la oreja de Van Gogh durante una pelea.
La teoría sostiene que ambos artistas habrían pactado guardar silencio para evitar consecuencias legales y proteger la reputación de Gauguin. Aunque esta versión nunca ha sido demostrada de forma concluyente, sigue siendo objeto de debate entre especialistas.
Entre la enfermedad y el mito
Las interpretaciones sobre las causas del episodio son numerosas. Algunos investigadores lo relacionan con una crisis psiquiátrica severa; otros apuntan al agotamiento físico, la ansiedad, la depresión, el consumo excesivo de alcohol o el temor al abandono por parte de Gauguin y de su hermano Theo.
En las últimas décadas, varios historiadores han intentado desmontar la imagen simplificada del “genio loco”, y traen a la memoria que Van Gogh fue también un artista extremadamente disciplinado, culto y consciente de su trabajo. Durante su estancia en Arlés produjo cerca de 200 obras, incluyendo algunas de las más importantes de su carrera.
El episodio que se transformó en leyenda
La pérdida de la oreja eclipsó durante mucho tiempo otros aspectos de la vida y la obra del pintor. Sin embargo, el episodio sigue fascinando porque combina arte, misterio y tragedia personal.
Más de un siglo después, los historiadores continúan revisando cartas, informes policiales y testimonios para intentar reconstruir lo ocurrido aquella noche de diciembre de 1888. La respuesta definitiva quizá nunca llegue, pero el enigma forma ya parte inseparable de la figura del maestro del postimpresionismo.
Imagen convertida en símbolo
El Autorretrato con la oreja vendada es una de las obras más conocidas de Van Gogh y una de las imágenes más reproducidas de toda la historia del arte. Más allá de documentar las secuelas físicas del episodio, el cuadro se ha convertido en un símbolo de la compleja relación entre la creación artística y el sufrimiento personal.
Título: Autorretrato con la oreja vendada (Self-Portrait with Bandaged Ear)
Autor:Vincent van Gogh
Año de creación: 1889
Técnica: Óleo sobre lienzo
Dimensiones: 60 × 49 centímetros
Movimiento artístico: Postimpresionismo
Lugar de realización: Arlés, Francia
Colección actual:Courtauld Gallery , Londres
Realizado pocas semanas después del célebre incidente de diciembre de 1888, muestra a Van Gogh con la cabeza vendada y vestido con un abrigo verde y un gorro de piel. Al fondo aparece un caballete y una estampa japonesa, reflejando dos de las grandes pasiones artísticas del pintor.
En realidad, existen dos autorretratos relacionados con este episodio. El más famoso es el mencionado, conservado en la Courtauld Gallery de Londres. Un segundo retrato, conocido como Autorretrato con la oreja vendada y pipa, fue realizado unos meses después, también en 1889 y se conserva en el Museo de Arte Kroller-Muller , en los Países Bajos.
Mito que sobrevive al tiempo
Pocas historias del arte han alcanzado la dimensión legendaria de la oreja de Van Gogh. Lo que comenzó como un episodio dramático en la vida de un pintor casi desconocido terminó convirtiéndose en uno de los relatos más citados de la cultura occidental, un símbolo del vínculo entre genialidad, sufrimiento y creación artística que aún hoy continúa despertando preguntas.
Lo que iba a ser una discreta campaña para vender electrodomésticos terminó convirtiéndose en uno de los personajes más queridos e influyentes de la cultura latinoamericana. Más de seis décadas después, Mafalda sigue preguntándole al mundo aquello que muchos adultos prefieren evitar.
Poeta de la ciencia ficción, cronista de la nostalgia y visionario de los temores del siglo XX, Ray Bradbury construyó una de las obras más influyentes de la literatura fantástica. Estas cinco obras ofrecen una puerta de entrada ideal a su universo creativo.
A más de un siglo de su muerte, Franz Kafka sigue siendo una de las figuras más influyentes de la literatura moderna. Sus relatos sobre la burocracia, la alienación, la culpa y lo absurdo marcaron a generaciones de escritores y ayudaron a moldear buena parte de la narrativa contemporánea, especialmente en América Latina.