El anuncio del cierre
El ayuntamiento de Aielo de Malferit, un pequeño municipio valenciano con cerca de 5.000 habitantes, recibió una comunicación oficial de la familia de Nino Bravo mediante el que se les notificaba acerca de la no renovación de los contratos de cesión de bienes, marca e imagen del artista. Esta decisión unilateral llevó al cierre inmediato del museo, con la retirada de todas las imágenes y elementos relacionados con el cantante, declarado hijo dilecto del pueblo. Incluso la web del recinto quedó inoperativa desde el lunes siguiente al anuncio, lo que marcó el fin de una iniciativa que había funcionado durante casi dos décadas, desde el 28 de octubre de 2006.
El alcalde, Juan Rafael Espí, expresó su tristeza por la medida, pero enfatizó la obligación de acatarla. A pesar de ello, se mostró abierto a colaborar con los herederos para repensar la situación de manera conjunta.
Razones detrás de la decisión familiar
La familia alegó problemas de conservación y deterioro de las piezas expuestas, con lo que dejaba claro que atribuía la responsabilidad del cierre a una falta de mantenimiento por parte del consistorio. Fuentes cercanas indicaron que el conflicto radica en la "dejadez" del ayuntamiento, lo que habría motivado la rescisión de los acuerdos.
Desde la oposición local, como la portavoz del PP Lucía Bataller, se criticó al gobierno municipal por no haber invertido lo suficiente en el recinto, lo que exacerbó el descontento de los herederos. Esta controversia ha generado conmoción en la localidad, donde el museo representaba un punto de orgullo cultural local, de proyección incluso internacional.

Historia del museo y sus fondos
Inaugurado en 2006, el museo de Nino Bravo en Aielo de Malferit albergaba una colección completa sobre la vida y obra del artista, incluyendo fotografías, vestuarios, discos y memorabilia personal. En 2023, el ayuntamiento amplió los fondos y rehabilitó parte del espacio, con alguna inversión en mejoras para preservar el legado cultural.
El recinto, gestionado como una iniciativa de admiradores, atraía visitantes interesados en la trayectoria del cantante, aunque su ubicación rural limitaba su proyección.
El legado de Nino Bravo
Nino Bravo, nacido como Luis Manuel Ferri Llopis en 1944 en Aielo de Malferit, se convirtió en una figura emblemática de la música española de los años 70. Tras formar parte de grupos como Los Hispánicos y Los Superson, debutó como solista en 1968 y firmó con Fonogram en 1969, momento en que adoptó su nombre artístico a instancias de un amigo que se lo sugirió.
De su catálogo de 60 canciones, se destacan éxitos como “Te quiero, te quiero”, “Noelia”, “Un beso y una flor”, “Libre” y “América, América”, que se convirtieron en himnos románticos y trascendieron fronteras. Realizó varias giras por Hispanoamérica y tuvo participaciones en festivales internacionales.
Falleció trágicamente en abril de 1973, con tan solo 28 años y en el apogeo de su carrera como cantante, en un accidente automovilístico en Villarrubio, provincia de Cuenca. Luis Manuel tuvo dos hijas: Amparo, de un año y medio para esas fechas, y Eva María, quien nació meses después de su fallecimiento.

A lo largo de los años, su memoria se ha honrado con álbumes como 50 Aniversario en 1995 y homenajes, como el de 2025 en el Roig Arena de Valencia, donde su hija Eva Ferri actuó junto a una versión virtual de su voz.
Posibles horizontes para el museo
Tras el cierre, se especula sobre el traslado de los fondos a un nuevo museo en Valencia, donde la familia negocia un espacio con mayor visibilidad y proyección. Esta opción podría revitalizar el interés por la obra de Bravo, aunque deja un vacío en su pueblo natal.
Con información e imágenes de:
RTVE
El País
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