Origen de la conmemoración
La efeméride se remonta a 1844, cuando el término "folklore" apareció por primera vez en el país en una carta publicada el 10 de febrero en el periódico El Eco del Pueblo de Santiago, para englobar a todas las costumbres y saberes populares. Esta referencia histórica marcó el inicio de un reconocimiento formal a las manifestaciones culturales del pueblo dominicano.
En 2001, el Poder Ejecutivo oficializó la fecha mediante el Decreto 173-01, con el objetivo de promover la conservación del patrimonio inmaterial y fomentar su difusión entre las nuevas generaciones. Aunque no se trata de un feriado nacional, la conmemoración se ha convertido en un recordatorio anual de la diversidad cultural que define la nación.
Importancia cultural
El folklore representa la memoria viva de la República Dominicana, en la que se han integrado influencias indígenas taínas, africanas y europeas en un mosaico de expresiones que fortalecen la cohesión social. Se valora como un pilar de la identidad colectiva, que no solo preserva tradiciones ancestrales sino que también contribuye al desarrollo cultural y educativo.

Instituciones del estado, como el Ministerio de Cultura, enfatizan su rol en la promoción de la diversidad, y reconocen que estas prácticas fomentan el orgullo nacional y la transmisión de valores a través del tiempo. En un contexto global, el folklore dominicano se posiciona como un elemento clave para la salvaguarda del patrimonio inmaterial, alineado con esfuerzos internacionales por proteger herencias culturales.
Manifestaciones folklóricas destacadas
Entre las expresiones más emblemáticas se encuentran ritmos musicales como el merengue típico, la bachata, los palos y el gagá, que fusionan percusión africana con melodías europeas. Danzas tradicionales, tales como la mangulina y la sarandunga, junto a figuras carnavalescas como los diablos cojuelos con sus máscaras coloridas y vejigas, ilustran la vitalidad de estas costumbres.
Otras manifestaciones incluyen los guloyas y los congos, así como elementos gastronómicos y artesanales que reflejan la creatividad colectiva del pueblo. Estas prácticas no solo entretienen, sino que narran historias de resistencia y sincretismo cultural.

Actividades en la edición de 2026
Diversas instituciones culturales, centros educativos y comunidades organizan eventos para marcar la ocasión, incluyendo presentaciones artísticas, bailes folklóricos y exposiciones de artesanía. En este año, se destacan actividades como música con DJ, caritas pintadas para niños, ventas de souvenirs típicos y comidas tradicionales, enmarcadas en el Mes de la Patria.
Estas iniciativas buscan involucrar a las nuevas generaciones en la preservación del patrimonio, a la vez que refuerzan el compromiso con la identidad cultural dominicana.
Perspectivas para la preservación
La conmemoración anual subraya la necesidad de esfuerzos continuos para documentar y promover el folklore, aunque se enfrenten a diario desafíos como la globalización, que tiende a sobreponerse al acervo local. Proyectos educativos y culturales aseguran que estas tradiciones perduren, y contribuyen a mantener vivo el legado que enriquece la diversidad hispanoamericana.
Con información e imágenes de:
Acento
De Último Minuto
culturadominicana.org