A 65 años del vuelo eterno: Las hermanas Mirabal, mártires de la resistencia dominicana

A 65 años del vuelo eterno: Las hermanas Mirabal, mártires de la resistencia dominicana

En el umbral de noviembre, República Dominicana evoca el crimen de las Mariposas, aquel 25 de noviembre de 1960 cuando Patria, Minerva y María Teresa Mirabal fueron silenciadas por la dictadura de Trujillo. Su sacrificio no solo aceleró la caída del régimen, sino que las erigió en emblemas de la libertad y la lucha contra la violencia.


 

El yugo de la era trujillista

La dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, que se extendió desde 1930 hasta 1961, sumió a la nación en un terror sistemático. Bajo su control absoluto, la prensa se doblegaba, las escuelas exaltaban su figura y el Servicio de Inteligencia Militar (SIM) acechaba cualquier disidencia. El régimen, marcado por la represión brutal y el culto a la personalidad, sofocaba voces de cambio mediante torturas, exilios y ejecuciones sumarias. En este panorama opresivo, las hermanas Mirabal emergieron como faros de rebeldía, y desafiaron el silencio impuesto con acciones clandestinas que trataban de mantener una oposición unida y en lucha.

 

Las mariposas: Vidas tejidas en la lucha

Conocidas como Las Mariposas por sus nombres de guerra —Mariposa, Mariposa 1 y Mariposa 2—, Patria, Minerva y María Teresa encarnaron la resistencia femenina en un tiempo de sombras. Hijas de una familia de clase media oriunda de Ojo de Agua, Salcedo, crecieron en un entorno que fomentaba la educación y los valores éticos. Lamentablemente, pronto se encontrarían con la ferocidad del poder.

 

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Minerva: La llama inicial de la rebeldía

María Argentina Minerva Mirabal, nacida en 1926, era la más audaz. Fue la primera en confrontar al dictador. Estudiante de derecho en la Universidad de Santo Domingo, rechazó los avances de Trujillo durante una recepción oficial en 1950, un acto que desató represalias contra su familia: arrestos, confiscaciones y vigilancia constante. Fundadora del Movimiento 14 de Junio en 1959 —inspirado en un fallido levantamiento—, Minerva coordinaba redes de propaganda, reclutaba aliados y ocultaba armas en su hogar, todo mientras criaba a sus hijos y atendía a su esposo, Manuel Tavárez Justo, líder opositor encarcelado.

 

Patria y María Teresa: El sostén inquebrantable

Aída Patria Mercedes Mirabal, la mayor, nacida en 1924, había sido inicialmente reticente y temerosa ante el riesgo que representaba el régimen. No obstante, se unió a la oposición tras presenciar atrocidades en una cárcel de Puerto Plata. Su fe católica se transformó en compromiso político, y se convirtió en un pilar logístico para la resistencia.

Antonia María Teresa, varios años menor que sus hermanas, aportó su ingenio técnico: fabricaba explosivos caseros y transmitía mensajes cifrados. Casada con Leandro Guzmán, también preso, su valentía se forjó en visitas carcelarias que alimentaban la esperanza de la red clandestina. Juntas, las hermanas distribuyeron panfletos, organizaron células y mantuvieron viva la llama de la libertad en patios y cocinas cotidianas.

 

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El barranco de La Cumbre y un crimen que no calló

El 25 de noviembre de 1960, las hermanas partieron de su casa en Conuco hacia la prisión de Puerto Plata para visitar a sus maridos allí presos del régimen trujillista. En el trayecto de regreso, acompañadas por el conductor Rufino de la Cruz, fueron emboscadas por un grupo de agentes del SIM, liderados por el teniente Alicinio Peña Rivera.

Sin piedad alguna, fueron golpeadas con palos, estranguladas, apuñaladas y arrojadas dentro del vehículo a un despeñadero en La Cumbre. El chofer del Jeep en el que viajaban fue ahorcado. Al día siguiente, sus cuerpos fueron encontrados, junto al del chofer, dentro del vehículo destruido, en lo que claramente se quiso escenificar como un accidente vial.

Patria tenía 36 años, Minerva 34 y María Teresa 25. Su hermana Adela “Dedé” Mirabal, la única sobreviviente, quedó a cargo de seis sobrinos y un legado que juró preservar hasta su muerte, en 2014.

El hallazgo de moretones, heridas de arma blanca y signos de tortura desmintió la farsa oficial del accidente, lo que desató una ola de indignación nacional. Minerva había vaticinado: “Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte”.

Su profecía se cumplió: el asesinato erosionó el mito de invencibilidad de Trujillo y catalizó la unificación de la oposición.

 

La caída del tirano y el despertar colectivo

Seis meses después, el 30 de mayo de 1961, Trujillo fue acribillado en una emboscada cerca de Santo Domingo, un desenlace en el que el eco del crimen de las Mirabal jugó un rol decisivo. El régimen colapsó, y abrió paso a la democracia, aunque marcada por inestabilidades posteriores.

Las hermanas, sepultadas en un mausoleo dentro de la Casa Museo Hermanas Mirabal en Ojo de Agua, se convirtieron en mártires de la libertad, y han sido honradas con una provincia que lleva su nombre y un museo en su casa natal que resguarda documentos y recuerdos.

 

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Símbolo global contra la violencia

En 1981, activistas latinoamericanas en Bogotá proclamaron el 25 de noviembre como Día Internacional de No Violencia contra la Mujer, en memoria de las Mirabal. La ONU lo oficializó en 1999, con lo que su tragedia se convirtió en en un llamado universal contra la opresión de género.

Hoy, a 65 años de aquel vil acto, su vuelo inspira marchas en Santo Domingo y muchas otras partes del mundo, para recordar a todos que los gritos de libertad, como las mariposas, no perecen en la oscuridad.

 

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Con información e imágenes de:

DW

History

National Geographic

Wikipedia

Clarín