Por Maria Peraza21 Oct, 20254 minutos de lectura 158 vistas
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El 21 de octubre de 2025 se cumplen cien años del nacimiento de la cubana Celia Cruz (1925-2003), “La reina de la salsa”, cuya trayectoria —desde sus comienzos en La Habana hasta su consagración internacional— marcó un antes y un después en la música caribeña y latina.
Úrsula Hilaria Celia de la Caridad Cruz Alfonso nació el 21 de octubre de 1925 en La Habana, Cuba. Su infancia creció en un entorno modesto, pero pronto su pasión por el canto se hizo evidente. En la década de 1940 comenzó su formación artística y participó en programas radiales de aficionados en La Habana.
En 1948 ingresó en la célebre agrupación La Sonora Matancera, con la que obtuvo sus primeros éxitos y comenzó a perfilar su estilo único que combinaría guaracha, bolero, son y ritmos caribeños.
Carrera y ascenso internacional
Durante los años 50 y 60, Celia se fue posicionando —con su característica voz— como símbolo del ritmo cubano-latino. En 1960, en medio del convulsionado contexto político en Cuba, decidió emigrar y se radicó en Estados Unidos, donde la música latina estaba ganando cada vez más adeptos y comenzaba a gestarse lo que luego se denominaría “salsa”.
Ya en Nueva York, trabajó con orquestas destacadas –como las de Tito Puente– y luego con la influyente Fania All Stars, agrupaciones con las que tuvo decisiva influencia para llevar la salsa al mundo. Su voz poderosa, su presencia escénica y su carisma la convirtieron rápidamente en ícono. Uno de sus rasgos distintivos fue el famoso grito “¡Azúcar!”, que se volvió su sello y un símbolo universal de su alegría y energía.
Estilo y reconocimiento
Celia no solo interpretó canciones, sino que creó himnos: “Químbara”, “La vida es un carnaval”, “Bemba colorá” y muchos otros temas se convirtieron en partes esenciales del repertorio latino. Su estilo fusionó lo tradicional y lo moderno, lo cubano y lo universal. Como dicen varios medios: una mujer afrocubana de origen humilde que gracias a su talento y constancia rompió fronteras culturales.
En 2024 – 2025 su legado fue reconocido con múltiples homenajes. En Estados Unidos se acuñó una moneda de 25 centavos con su imagen como parte de la serie «American Women Quarters», se organizaron exposiciones con sus objetos personales, y hubo varios conciertos tributo por su centenario.
Importancia en la música caribeña y latina
La figura de Celia Cruz es clave porque representa la voz femenina en un género —la salsa— que durante mucho tiempo fue dominado por hombres. Su presencia y éxito ayudaron a visibilizar mujeres latinas en la industria musical. Su legado también trasciende lo estrictamente musical: es símbolo de identidad, migración, cultura afro-latina y empoderamiento.
Por si esto fuese poco, su carrera ayudó a proyectar la música caribeña hacia mercados globales, no solo en América del Norte, sino en Europa y resto del mundo. Se puede decir que contribuyó fuertemente a difundir la salsa como género musical. Sus grabaciones, su estilo, su forma de cantar y su estética, desde las pelucas hasta los vestidos, siguen siendo fuente de inspiración para generaciones actuales.
Un legado que sigue vivo
Al cumplir cien años de su nacimiento, Celia Cruz sigue viva en la música, en la cultura latinoamericana y en la memoria colectiva. Más allá de sus canciones y premios, su legado reside en la libertad que proyectó, en la alegría que transmitió y en la manera como llevó el sabor cubano-caribeño al mundo entero. Como ella misma decía: “¡Azúcar!” — y ese grito resuena tan fuerte hoy como hace décadas.
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