Daniel Day-Lewis: una carrera marcada por la inmersión absoluta

Daniel Day-Lewis: una carrera marcada por la inmersión absoluta

Con una trayectoria que ha redefinido lo que significa entregarse a un papel, y con un bagaje de reconocimientos que pocos intérpretes pueden igualar, Daniel Day-Lewis permanece como una de las figuras más respetadas y singulares del cine contemporáneo.


 

Nacido en Londres el 29 de abril de 1957, Daniel Day-Lewis proviene de un entorno cultural profundo: hijo del poeta Cecil Day-Lewis y de la actriz Jill Balcon, nieto del productor cinematográfico Sir Michael Balcon.
Su formación actoral comenzó en la prestigiosa Bristol Old Vic Theatre School, y sus primeros pasos los dio en el teatro: compañías como la Royal Shakespeare Company figuran en su bagaje temprano.


Ya en la pantalla, alcanzó visibilidad con papeles secundarios en cintas como Gandhi, en 1982, y Motín en la Bounty (The Bounty), dos años después. Pero su salto a la gran notoriedad se produjo a mediados de los años 80, cuando destacó en títulos como Mi bella lavandería (My Beautiful Laundrette), de 1985, y Un romance indiscreto (A Room with a View). 
 

Conocido por su método de actuación profundamente comprometido —se adentra en los personajes, los vive y los respira— Day-Lewis construyó un perfil elevado: cada papel importante implicaba una preparación física y emocional extrema. 

 

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Los roles definitorios y los galardones

La consagración le llegó en 1989 con Mi pie izquierdo (My Left Foot), en la que interpretó a Christy Brown, un artista afectado por parálisis cerebral. Su actuación le valió el primer Oscar al Mejor Actor de su carrera. 
Más adelante, en 2007, protagonizó Petróleo sangriento (There Will Be Blood) como el magnate del petróleo Daniel Plainview, papel que le otorgó un segundo Oscar. 
En 2012, con Lincoln de Steven Spielberg, se convirtió en el único actor hasta ese momento en ganar tres veces el Oscar al Mejor Actor, opción reservada a muy pocos.


A estos triunfos se suman cuatro BAFTA, tres premios del Sindicato de Actores (SAG) y dos Globos de Oro, además del honor de haber sido nombrado Caballero del Imperio Británico en 2014.
 

En cuanto a su filmografía, además de los ya mencionados, ningún entusiasta del buen cine debe dejar de ver:

  • El último de los mohicanos (The Last of the Mohicans), de 1992 
  • La edad de la inocencia (The Age of Innocence), de 1993 
  • En el nombre del Padre (In the Name of the Father), del mismo año
  • Bandas de Nueva York (Gangs of New York), de 2002, 
  • El hilo fantasma (Phantom Thread), de 2017. 
     

En cada uno de estos papeles reafirmó su reputación de excelencia y su capacidad para transformarse radicalmente en cada personaje.

 

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Momentos de retiro y renovación creativa

Una característica curiosa de su trayectoria es que ha optado por retirarse del mundo cinematográfico durante ciertos períodos, un gesto poco habitual en actores de su nivel. En 1997, después de rodar El boxeador (The Boxer) se alejó de los sets de grabación para trabajar como aprendiz de zapatero en Italia. En junio de 2017 anunció su retirada tras El hilo fantasma, y hasta llegó a expresar  en ese momento que “ya no trabajaría como actor”. 
No obstante —y para beneplácito de todos sus admiradores— su regreso se materializó en 2025, con un nuevo impulso creativo que demuestra que su curiosidad artística permanece viva. 

 

Su último trabajo: un retorno con sello familiar

En su más reciente proyecto, Anemone , estrenada hace algunas semanas, Day-Lewis retoma la actuación tras ocho años de pausa, como protagonista y coguionista junto a su hijo Ronan Day‑Lewis, para quien es su debut como director. 


La película aborda la compleja relación entre hermanos, padres e hijos, y funciona como una colaboración íntima entre las generaciones de la misma familia artística. Este retorno no sólo confirma que su fuego creativo aún arde, sino que se orienta hacia nuevos territorios de expresión, destinados tanto al público como al legado familiar.

 

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Daniel Day‑Lewis ha trazado una carrera actoral como uno de los más intensos y transformadores de su generación. Su paso por las tablas teatrales, su tránsito por grandes papeles cinematográficos y su capacidad para reinventarse lo sitúan en un lugar de privilegio. Y ahora, con Anemone, abre un nuevo capítulo que, si bien mira al futuro, no olvida sus raíces.

 

 

Con información e imágenes de:

Encyclopedia Britannica

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