Un momento complejo en su vida famililar
La desaparición de Agatha Christie ocurrió en una situación de turbulencia emocional. A principios de ese año, la autora había perdido a su madre, un golpe que agravó tensiones en su matrimonio con Archibald Christie —un piloto de la RAF durante la Primera Guerra Mundial— quien le había sido infiel. Archie mantenía una aventura con Nancy Neele, secretaria más joven, y había solicitado el divorcio en agosto de 1926. Una fría noche de diciembre, tras una discusión, Archie partió a pasar el fin de semana con su amante y dejó a Agatha sola con su hija Rosalind. Este trasfondo de duelo y traición se considera clave en el enigma que desde entonces rodea a su temporaria desaparición.
Los hechos
Alrededor de las 21:30 del 3 de diciembre de 1926, Christie besó a su hija dormida y abandonó su hogar en Sunningdale, Berkshire, en su Morris Cowley. Al día siguiente, el vehículo fue hallado cerca de Newlands Corner, en Surrey, sobre una cantera de tiza, con luces encendidas, una maleta, un abrigo y su licencia de conducir —que había expirado un tiempo antes— en el interior.
No había rastro alguno de la escritora, lo que desató inmediatas sospechas de accidente, suicidio o algo más siniestro. La policía de Surrey inició investigaciones, mientras la noticia se convertía en portada de los principales periódicos nacionales.

La búsqueda masiva
El caso movilizó uno de los operativos más amplios de la época: más de mil policías, cientos de voluntarios y, por primera vez, aviones para rastrear el área. Se ofrecieron recompensas por información, la prensa especulaba con escenarios dramáticos, y trazaba paralelismos con tramas de novelas de la propia Christie. Perros rastreadores, como beagles, se unieron al esfuerzo, y el misterio capturó inmediatamente la atención pública. La autora, que ya era famosa, se convertía así en una celebridad involuntaria.
El hallazgo en Harrogate
Once días después, el 14 de diciembre, Christie fue localizada en el Swan Hydropathic Hotel de Harrogate, Yorkshire, a 300 kilómetros de su casa. Se había registrado como Teresa Neele —usó el apellido de la amante de su esposo— y fingó ser una turista que llegaba de Sudáfrica. Un músico, enterado de las noticias, la reconoció y alertó a las autoridades. Al reunirse con su marido, alegó amnesia disociativa, sin recordar los eventos previos. Los médicos que la atendieron confirmaron un posible estado de fuga, aunque la explicación no convenció a todos.

Especulaciones y teorías
Diversas hipótesis intentan resolver el enigma. Algunos apuntan a un colapso nervioso debido al duelo por la reciente muerte de su madre a lo que se le sumaba la infidelidad conyugal, lo que seguramente habría provocado un episodio de amnesia real.
Otros sugieren un montaje publicitario para impulsar ventas de sus libros, o una venganza elaborada para incriminar a Archie en un supuesto asesinato. Biógrafos como Lucy Worsley defienden que se trató de una crisis emocional genuina, y no de una maniobra planificada. Agatha Christie falleció en 1976 , y en su autobiografía —publicada un año después— no hay explicación alguna acerca del hecho, por lo que el misterio se perpetuó hasta la actualidad.
Legado en la literatura y la cultura
Este episodio influyó en la imagen pública de Christie, con lo que su aura de maestra del suspenso se vio fortalecida. Inspiró obras como la novela The Mystery of Mrs. Christie de Marie Benedict, y se ha dramatizado en teatro y cine.
A un siglo de distancia, el caso ilustra cómo la vida de la autora eclipsó a veces sus ficciones, y dejó un rompecabezas sin resolver que fascina a generaciones.
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