Gigantes de la música apuestan por la IA para redefinir el streaming

Gigantes de la música apuestan por la IA para redefinir el streaming

Universal Music Group, Sony Music y Warner Music Group han licenciado sus catálogos a Klay, una startup que integra inteligencia artificial para permitir a los usuarios transformar canciones en estilos personalizados. Este acuerdo marca un hito en la convergencia entre tecnología y creación musical.


 

El nacimiento de Klay y sus alianzas inéditas

La industria musical global experimenta un giro estratégico con el respaldo de sus tres principales sellos a Klay, una startup emergente fundada por el productor Ary Attie. Esta plataforma, que cuenta con exejecutivos de Sony Music y el laboratorio de IA DeepMind de Google, ha obtenido licencias exclusivas para miles de éxitos musicales. El objetivo: lanzar un servicio de streaming que combine la accesibilidad de plataformas como Spotify con herramientas de inteligencia artificial para que los fans remezclen tracks en géneros variados, desde jazz hasta electrónica.

Los acuerdos, confirmados por fuentes cercanas al proyecto, se anunciarán en breve y representan el primer pacto tripartito de este tipo en el sector. A diferencia de litigios previos contra empresas de IA, Klay se posiciona como aliada, y garantiza los principios éticos sobre el uso de obras protegidas.

 

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Innovación tecnológica al servicio de la creatividad

La propuesta de Klay revoluciona el consumo musical mediante un gran modelo de lenguaje entrenado con catálogos licenciados legalmente. Los usuarios podrán, por ejemplo, convertir un bolero clásico en una versión trap o experimentar con fusiones culturales, todo sin vulnerar derechos de autor. Esta tecnología no solo democratiza la producción, sino que abre puertas a colaboraciones inesperadas entre artistas emergentes y legados icónicos.

En un contexto donde la IA ya genera millones de tracks en servicios de streaming, Klay enfatiza la supervisión humana para preservar la autenticidad. Fuentes de la industria destacan que, mientras gigantes como YouTube integran IA en sus algoritmos, esta startup prioriza la interacción creativa sobre la mera reproducción.

 

Implicaciones para artistas y sellos discográficos

  • Protección de derechos: Los sellos mantienen veto sobre usos no autorizados, un avance tras demandas contra rivales como Suno y Udio.
  • Nuevas oportunidades: Los artistas podrían monetizar remixes generados por fans, con lo que se fomenta la interacción entre usuarios a nivel global.
  • Desafíos éticos: La startup promete transparencia en el entrenamiento de modelos, y evitará sesgos culturales que afecten diversidad musical.

 

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El panorama más amplio: IA y la evolución de la música

Este movimiento se enmarca en una ola de alianzas que transforman el ecosistema sonoro. Warner Music resolvió recientemente su disputa con Udio, tras firmar un pacto para un servicio de creación musical en 2026. Paralelamente, Spotify colabora con los mismos sellos para desarrollar herramientas IA "centradas en el artista", y que fueron reveladas en octubre.

En América Latina, donde el streaming crece un 20% anual según reportes sectoriales, iniciativas como Klay podrían impulsar géneros locales como el merengue o el dembow hacia fusiones innovadoras. Sin embargo, persisten tensiones: Suno, valorada en 2.400 millones de dólares, aún enfrenta reticencias de los majors por su enfoque no licenciado.

La convergencia entre tradición y algoritmo redefine no solo el consumo, sino la esencia cultural de la música, lo que da paso a una era en la que la innovación no ignora el legado de sus creadores.

 

Con información e imágenes de:

  Variety

  Reuters

  Spotify