El tenor danés, considerado por muchos el intérprete definitivo de los personajes de Richard Wagner, revolucionó el rol de heldentenor con una voz de potencia legendaria y un timbre heroico. Su carrera fue un emblema de la evolución del tenor wagneriano.
El rol de tenor heroico, llamado también con su nombre en alemán heldentenor, surgió específicamente para las óperas de Richard Wagner, que exigían voces con gran resistencia, volumen y un timbre oscuro capaz de hacerse oír por encima de orquestas monumentales.
El propio Wagner elogió a Josef Tichatschek, creador de roles como Rienzi y Siegmund, y a Ludwig Schnorr von Carolsfeld, inmortalizado como el primer Tristan en 1865 junto a su esposa Malvina.
Ya en el siglo XX, figuras como el austríaco Leo Slezak y el neerlandés Jacques Urlus elevaron el estándar con interpretaciones de gran expresividad. Fue entonces cuando apareció el danés Lauritz Melchior, quien llevó este papel a su cima absoluta. Décadas después, la tradición continuó con Jon Vickers, Ben Heppner y el actual Jonas Kaufmann, quienes han mantenido vivo el espíritu wagneriano con nuevas aproximaciones dramáticas y vocales.
Los inicios de Melchior
Nacido el 20 de marzo de 1890 en Copenhague, Lauritz Melchior comenzó su formación vocal a los 18 años en la Escuela de la Ópera Real. En 1913 debutó como barítono en el rol secundario de Silvio de Pagliacci en el Teatro Real danés, donde interpretó durante años papeles de bajo y barítono en compañías escandinavas.
Un incidente fortuito durante una gira —al tener que cantar un Do agudo para ayudar a una soprano no muy bien de salud en una representación de Il trovatore— reveló su verdadera naturaleza. La contralto estadounidense Mme. Charles Cahier lo convenció de que era un tenor “con la tapa puesta”.
Tras un año de reentrenamiento con el tenor Vilhelm Herold, Melchior reapareció el 8 de octubre de 1918 como Tannhäuser en Copenhague. Su interpretación fue todo un éxito y marcó así la transformación vocal definitiva en su carrera. Con una complexión robusta, de 1,93 de altura y una capacidad pulmonar digna de un deportista, Melchior se haría famoso por su extenso fiato, capaz de mantener una nota durante varios segundos a pleno sonido.
Con los grandes directores wagnerianos
Su talento llegó pronto a Bayreuth. En 1924, Cosima y Siegfried Wagner —hijo del célebre compositor— lo contrataron para el festival de reapertura, donde debutó en los roles de Siegmund y Parsifal. Ese mismo año triunfó en Covent Garden con Siegmund.
Melchior trabajó con los tres grandes directores wagnerianos de la época: Otto Klemperer, Wilhelm Furtwänglery Bruno Walter, además de con Arturo Toscanini. Estas colaboraciones en Bayreuth, Berlín y Londres consolidaron su reputación como el tenor capaz de combinar potencia heroica con lirismo conmovedor.
Estados Unidos y la consolidación de su carrera
En febrero de 1926 Melchior debutó en el Metropolitan Opera de Nueva York como Tannhäuser. Aunque el estreno no fue arrollador, su verdadera explosión llegó el 20 de marzo de 1929 con Tristan und Isolde. A partir de entonces cantó 519 funciones wagnerianas en el Met hasta 1950, con lo que se convirtió en el pilar del repertorio heroico estadounidense.
Sus duetos con la soprano noruega Kirsten Flagstad marcaron hitos sobre los escenarios de Bayreuth y el Metropolitan, más allá de algún distanciamiento que luego tuvieron por algunos comentarios de la soprano acerca de unas fotos publicitarias.
La prensa especializada no tardó en apodarlo “The Great Dane” (el gran danés), por su tamaño y nacionalidad, pero también por el aspecto bonachón y carisma lleno de humor que siempre tuvo.
Se estableció definitivamente en Estados Unidos, y a lo largo de su carrera en el continente americano, actuó en San Francisco, Chicago y hasta en Buenos Aires. Se naturalizó estadounidense en 1947 y, tras retirarse de la ópera en 1950, participó en musicales de Hollywood, radio y televisión. En sus últimos años fundó la Lauritz Melchior Heldentenor Foundation en Juilliard para formar a nuevas generaciones.
Los sucesores del heldentenor
Lauritz Melchior falleció el 18 de marzo de 1973 en Santa Monica, California, dos días antes de cumplir 83 años. Su sepelio fue en el cementerio Assistens de Copenhague con todos los honores. Su hijo Ib Georg Melchior escribió años después una biografía que preservó su memoria.
Hoy, su figura sigue siendo el punto de referencia obligado. Voces posteriores como las de Jon Vickers, Ben Heppner y Jonas Kaufmann han heredado su legado, y en cada Sigfrido, Lohengrin o Tannhauser que se presenta en algún teatro del mundo demuestran que el heldentenor, aunque raro, continúa vivo y evolucionando en los escenarios.
A 136 años de su nacimiento, se puede decir que Melchior no solo cantó a Wagner: lo definió para toda una época.
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