El 28 de noviembre de 2010 fallecía en Fort Lauderdale, Florida, el actor canadiense Leslie Nielsen a los 84 años. Conocido mundialmente por su rostro impasible en parodias delirantes, Nielsen transitó de galán dramático a ícono del humor slapstick, demostrando que la seriedad absoluta puede ser la mejor herramienta para hacer reír hasta las lágrimas.
Nacido el 11 de febrero de 1926 en Regina, Saskatchewan, Leslie William Nielsen creció en condiciones extremas: su padre, oficial de la Policía Montada del Canadá, fue destinado a Fort Norman, en los Territorios del Noroeste, donde la familia vivió en una cabaña de madera rodeada de hielo. La radio fue su ventana al mundo y, ya de adolescente, tenía la facilidad de imitar voces y anuncios publicitarios.
Tras servir como artillero aéreo en la Segunda Guerra Mundial, ingresó a la academia de teatro Lorne Greene en Toronto y luego estudió en la Neighborhood Playhouse de Nueva York, la célebre academia actoral por la que pasaron otros grandes como Robert Duvall, Diane Keatony Steve McQueen.
Su voz grave y porte aristocrático lo llevaron rápidamente a la televisión en vivo de la época dorada neoyorquina, donde participó en más de 150 dramatizados entre 1948 y 1955.
El galán serio que Hollywood quiso dramático
En 1956 debutó en cine con Forbidden Planet, interpretando al comandante J. J. Adams, papel que lo consagró como héroe sci-fi. Durante las décadas de 1950 y 1960 acumuló más de cien apariciones en series como Alfred Hitchcock Presents, The Virginian y Kojak, y protagonizó filmes como La aventura del Poseidon (The Poseidon Adventure ), de 1972, donde encarnó al capitán del trasatlántico hundido. Críticos y directores lo consideraban un actor “serio y fiable”, incapaz —según ellos— de hacer comedia.
El giro histórico: de dramático a maestro del gag
El punto de inflexión llegó en 1980 con ¿Y dónde está el piloto? (Airplane!), de los hermanos Zucker, y Abrahams. En esta sátira, Nielsen aceptó interpretar al doctor Rumack con la condición de no sonreír ni una sola vez, aunque dijera frases absurdas como “No seas tonto, es solo un resfriado” mientras un paciente convulsionaba. El contraste entre su rostro pétreo y el caos circundante revolucionó la comedia cinematográfica.
Dos años después, la serie de televisión Loca academia de policía (1982) y su secuela cinematográfica ¿Dónde está el policía? (1988) lo convirtieron en Frank Drebin, el detective más incompetente e hilarante de la historia. Y posteriormente la trilogía ¿Y dónde está el policía? (1988, 1991 y 1994) terminó de consagrar su estatus como leyenda del humor visual y verbal.
En 1988, Nielsen recibió la estrella nro. 1884 en el Paseo de la Fama de Hollywood.
Películas que marcaron época
El planeta desconocido (1956) – clásico de ciencia ficción y su primer gran papel protagónico.
La aventura del Poseidon (1972) – capitán heroico en uno de los primeros blockbusters de catástrofes.
¿Y dónde está el piloto? (1980) – la parodia que cambió su carrera y el género cómico.
¿Y dónde está el policía? (1988) – primera entrega de la saga que lo inmortalizó.
¿Y dónde está el policía? 2½: El aroma del miedo (1991) y ¿Y dónde está el policía? 33⅓: El insulto final (1994) – secuelas que mantuvieron el nivel de absurdo.
Dracula: Muerto, pero feliz (1995) – última colaboración con Mel Brooks.
Duro de espiar (1996) y Acusado sin razón (1998) – parodias que prolongaron su reinado en los 90.
Últimos años y despedida
En la década del 2000 participó en cintas de bajo presupuesto como Scary Movie 3 y Scary Movie 4, en clara demostración de que seguía dispuesto a reírse de sí mismo. En 2003 recibió la estrella en el Paseo de la Fama de Canadá y fue nombrado Oficial de la Orden de Canadá.
Hasta el final mantuvo el humor: una vez, en el año 2010, fue ingresado a un hospital por neumonía, y cuando la enfermera le preguntó si sentía dolor, respondió: “Solo cuando me río… y eso pasa cada vez que pienso en mi carrera”.
El 28 de noviembre de 2010, rodeado de su esposa Barbaree y amigos cercanos, falleció mientras dormía debido a complicaciones por esa neumonía que le aquejaba. Su última frase pública, dicha a un periodista días antes, resume su filosofía:
“Solo quiero que la gente se ría. Si puedo hacer eso, entonces he cumplido”.
Quince años después, todavía se lo recuerda en escenas tan sarcásticas como: “Por favor, circulen, circulen, no hay nada para ver aquí…”
En las sombras del genocidio camboyano, un ginecólogo sin experiencia actoral se convirtió en la voz del horror en Hollywood. Haing S. Ngor sobrevivió a los campos de la muerte del Khmer Rouge, ganó un Oscar por Los gritos del silencio y dedicó su vida a la memoria de las víctimas. Su asesinato en 1996, envuelto en misterio, reaviva dudas sobre venganzas del pasado.
Paramount Pictures confirma la producción de Rush Hour 4, la cuarta entrega de la popular franquicia de policías-amigos que ha recaudado más de 850 millones de dólares en taquilla mundial. Dirigida nuevamente por Brett Ratner, la película reunirá a Jackie Chan y Chris Tucker tras casi dos décadas de ausencia.
Aunque el cine dominicano, con su arraigo en narrativas locales y realismo social, no exhibe una adopción masiva del estilo andersoniano, directores y cineastas independientes del país han incorporado en producciones recientes elementos de su estética simétrica y nostálgica para fusionan temas caribeños y crear un híbrido visual único.