Dos pinturas de Claude Monet que permanecieron durante décadas en la colección privada de la familia Schlumberger serán ofrecidas por Sotheby’s el 22 de octubre. Destaca Iris, monumental lienzo de 1924-1925 cuya estimación, de hasta 30 millones de euros, constituye la más alta asignada hasta ahora a una obra ofrecida en una subasta en Francia.
Hay algo especialmente sugestivo en el hecho de que una obra de Claude Monet pueda llegar a 2026 como casi una desconocida. Iris, pintada en Giverny entre 1924 y 1925, nunca había sido expuesta públicamente y durante décadas permaneció en la residencia parisina de la familia Schlumberger. Este jueves 17 de septiembre ha vuelto por primera vez a la mirada del público, presentada en la sede parisina de Sotheby’s antes de su próxima subasta.
El lienzo mide aproximadamente 160 por 180 centímetros y pertenece a los últimos años de Monet, fallecido en 1926. Su estimación se sitúa entre 22 y 30 millones de euros, una cifra que Sotheby’s identifica como la valoración previa más elevada otorgada hasta ahora a una pintura que vaya a salir a subasta en Francia.
Más allá de su precio, Iris resulta especialmente importante por su lugar dentro de la producción tardía de Monet. Los iris formaron parte de las investigaciones que el artista desarrolló en su jardín de Giverny, al mismo tiempo que profundizaba en una pintura cada vez más libre, gestual y alejada de la descripción tradicional del paisaje.
La obra solo era conocida por especialistas a través de una antigua fotografía en blanco y negro. El genio impresionista plasmó 18 pinturas dedicadas a los iris y tres de ellas constituyen un grupo particularmente destacado: dos pertenecen al Musée Marmottan Monet de París y la tercera es precisamente la que ahora llegará al mercado.
Un Monet que se adelantó a su tiempo
La importancia de Iris también permite recuperar una historia menos conocida de la recepción de Monet. Sus trabajos de los últimos años fueron recibidos inicialmente con incomprensión por una parte de la crítica. Las pinceladas cada vez más amplias, las masas de color y la progresiva pérdida de definición de las formas parecían alejarse del impresionismo que había convertido al pintor en una figura fundamental del arte moderno.
Jeanne Schlumberger, sin embargo, supo apreciar muy pronto el carácter innovador de aquellas obras. Con la colaboración de la galerista Katia Granoff, reunió una colección en la que los Monet tardíos ocupaban un lugar destacado. La colección permaneció prácticamente fuera de la vista pública durante décadas.
La historiadora del impresionismo Marianne Mathieu ha destacado precisamente el excepcional estado de conservación de Iris y de la otra gran obra de Monet incluida en la venta, Saule pleureur (Sauce llorón). Ambas permanecen sin forrar y sin barnizar, características que permiten apreciar con especial claridad la superficie pictórica y el procedimiento del artista.
Saule pleureur
La segunda pieza es Saule pleureur, creada hacia 1918-1919 y valorada entre 9 y 12 millones de euros. También permaneció durante décadas en manos de los Schlumberger y nunca había sido exhibida públicamente.
Las dos pinturas forman parte de una venta de 28 obras procedentes de la colección de Jeanne Schlumberger, cuyo valor conjunto supera los 40 millones de euros. El catálogo incluye además trabajos de Paul Cézanne, Gustave Moreau, Pierre Bonnard, Gustave Courbet, Camille Claudel, Eugène Delacroix y Chaïm Soutine, entre otros nombres fundamentales del arte francés.
Entre las piezas destaca también La ferme, de Cézanne, estimada entre 600.000 y 800.000 euros, además de una pequeña escultura de Camille Claudel, La Valse, petit modèle, valorada entre 400.000 y 600.000 euros.
Un año especialmente significativo para Monet
La subasta tendrá lugar el 22 de octubre en Sotheby’s París, en un año marcado por el centenario de la muerte del pintor, el 5 de diciembre de 1926. La aparición de estas obras hasta ahora prácticamente ocultas de Claude Monetañade un interés especial a las numerosas actividades que Francia y otros países están dedicando este año al maestro impresionista.
Antes de regresar a París para la subasta, Iris viajará a Hong Kong y Nueva York, donde será presentada a posibles compradores. Su aparición pública constituye, en sí misma, uno de los acontecimientos más singulares del mercado artístico de este año: después de más de un siglo de historia y varias décadas de absoluta privacidad, uno de los grandes Monet tardíos ha dejado finalmente de ser una imagen casi secreta para convertirse en una obra contemplada directamente por el público.
Y queda una incógnita para octubre: si Iris alcanza los 30 millones de euros o supera esa cifra, no solo cambiará de propietario. Podría establecer un nuevo récord para una pintura vendida en subasta en Francia.
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