Pyotr Ilyich Tchaikovsky: en el esplendor del Romanticismo ruso

Pyotr Ilyich Tchaikovsky: en el esplendor del Romanticismo ruso

En un momento en que ­la educación musical profesional apenas existía en Rusia, halló su camino en la naciente vida de los conservatorios y en la sociedad musical de su país, para convertirse en el primer compositor ruso cuya obra tuvo un impacto duradero más allá de su patria.


 

Infancia y orígenes familiares

Pyotr Ilyich Tchaikovsky nació el 7 de mayo de 1840, según el calendario gregoriano, en la localidad de Votkinsk, situada en la provincia de Vyatka, al este de Moscú, en la entonces Rusia imperial. Era el segundo de los seis hijos que sobrevivieron de la pareja formada por Ilya Petrovich Tchaikovsky, ingeniero y gerente de una factoría de hierro, y Alexandra Andreyevna Tchaikovskaya, de origen en parte francés, por su madre.

Desde pequeño mostró una inclinación notable hacia la música: apenas con cinco años comenzó sus lecciones de piano, y —cuenta la historia— que tras un concierto en casa afirmaba que no podía conciliar el sueño porque la música seguía resonando en su cabeza. A pesar de ese don temprano, sus padres y la sociedad en la que vivían no veían a la música como una profesión estable, como algo de lo que pudiese vivir el joven Pyotr. De ese modo, su educación se orientó al servicio civil —algo habitual en Rusia en aquel siglo XIX. 

La muerte de su madre en 1854, cuando él tenía apenas catorce años, fue un golpe emocional profundo que marcó su carácter y su obra de formas no siempre evidentes.

 

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Formación académica y primeros pasos musicales

A los diez años, Tchaikovsky fue enviado al internado de la Escuela Imperial de Jurispridencia, en San Petersburgo, que lo prepararía para una carrera en la administración o en el derecho, camino que efectivamente emprendió tras graduarse. En 1859 obtuvo un puesto como empleado de la Secretaría de Justicia. Sin embargo, su corazón ya estaba en otro lugar: mientras cumplía con el deber, estudiaba música con empeño cada vez mayor. 

El gran giro en su vida llegó cuando se abrió la oportunidad del estudio musical profesional: ingresó al recién fundado Conservatorio de St. Petersburgo en 1862, y se convirtió en uno de sus primeros alumnos de composición. Esta educación formal, con orientación occidental, lo diferenció notablemente del grupo de compositores rusos llamados “los Cinco” —Mily Balakirev, César Cui, Modest Mussorgsky, Nikolai Rimsky‑Korsakov y Alexander Borodin— que defendían una música más “popular” o nacionalista.

Durante aquellos años combinó su trabajo como profesor en el nuevo Moscow Conservatory con composiciones que pronto ganaron atención. Su sólida formación técnica le permitió dominar orquestaciones, armonías y una voz plena que, sin renunciar por completo a lo ruso, supo hablar el lenguaje universal del Romanticismo. 

 

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Vida profesional y relaciones musicales

Ya en la madurez, Tchaikovsky estableció vínculos importantes con mecenas y colegas: una de las más decisivas fue Nadezhda von Meck, una viuda rica que mantuvo con él una relación epistolar de apoyo financiero durante catorce años, aunque no llegaron a conocerse en persona. Esta independencia económica le liberó para componer obras grandes, en las que dejaba volar su imaginación, y no tener que atarse a los trabajos por encargo, que le obligaban a no escapar de ciertos cánones musicales de la época. 

Entre sus relaciones profesionales también destaca la de los hermanos Anton y Nikolai Rubinstein, unos años mayor que él, que ya eran figuras de gran peso en la Rusia musical de la época. En particular, Nikolai le animó a dedicarse de lleno a la música. Sin embargo, no todo le fue sencillo a Pyotr, ya que también sufrió algunas tensiones, como la del rechazo inicial por parte de Nikolai Rubinstein de su célebre Concierto para piano nº 1, que Tchaikovsky acabó corrigiendo y publicando. 

El contraste entre su educación formal y los compositores nacionalistas de su país le situó en una posición singular: no se adhirió completamente al ideal de “lo ruso” que defendían los Cinco, pero tampoco se redujo a un imitador occidental. Como describen los historiadores y musicólogos, su música “queda esencialmente rusa” aun siendo técnica y cosmopolita. 

 

 

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Madurez y reconocimiento

A lo largo de su vida profesional, Tchaikovsky compuso un gran número de sinfonías, conciertos, ballets, óperas y obras de cámara que han pasado a formar parte del repertorio universal. Su fama creció, dentro y fuera de Rusia, hasta considerársele una figura de resonancia internacional

Al mismo tiempo, su vida personal no careció de sombras ni de controversias: tuvo un breve matrimonio —que algunos atribuyen a su “necesidad de quedar bien visto” por la sociedad rusa—, su salud frágil, y las tensiones que sufrió entre sus expectativas personales y la realidad profesional forman parte de la leyenda que ha rodeado su nombre. Más recientemente, se ha señalado que la visión tradicional que lo presentaba como atormentado podría haber sido exagerada: según un biógrafo, Tchaikovsky tenía "un sentido del humor estilo Monty Python” y compartía en sus cartas un carácter más alegre y vivaz del que se suponía. 

 

Composiciones más reconocidas de Pyotr Ilyich Tchaikovsky

  • El lago de los cisnes — uno de los ballets más emblemáticos de su repertorio. 
  • El cascanueces — otro célebre ballet por su suite con piezas como la “Danza del hada de azúcar”. 
  • Concierto para piano No. 1 en Si♭ menor, Op. 23 — uno de los conciertos para piano más populares en la historia de la música romántica. 
  • Sinfonía No. 6 “Pathétique” en Si menor, Op. 74 — su última sinfonía, cargada de emoción y considerada una de sus obras maestras. 
  • Obertura 1812 — una solemne suite orquestal y coral, compuesta para conmemorar la victoria de Rusia sobre las tropas de Napoleón. Utiliza cañones y campanas, muy popular en presentaciones públicas. 

 

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Su legado, siempre vigente

Pyotr Ilyich Tchaikovsky falleció el 6 de noviembre de 1893 en San Petersburgo. Sus obras siguen tan vigentes hoy como entonces, y no hay sala de concierto en el mundo en la que no se interprete alguna de sus sinfonías, o se escenifique alguno de sus ballets cada año.

Su legado artístico permanece como prueba de que la música puede transitar fronteras nacionales y convertirse al mismo tiempo en expresión auténtica de una identidad. 

 

 

 

Con información e imágenes de:

Encyclopedia Britannica

The Guardian

English National Opera

Biography

en.tchaikovsky-research.net