En esta nueva interpretación, Guerra aporta su inconfundible estilo romántico-melenudo del Caribe y Sting se une sin reservas, interpretando la canción íntegramente en español —más allá de su pronunciación—, un gesto de admiración que le da un matiz muy especial al encuentro artístico.
La grabación se llevó a cabo en el mítico estudio Power Station Studios de Nueva York, bajo la dirección de Guerra Films, en un ambiente íntimo que se siente en cada compás: los dos músicos compartiendo estudio, ideas, risas, silencios y alma. El resultado es una pieza que respeta la ternura y poesía del original —esa mezcla de metáforas sobre luz, cielo y el asombro del amor—, pero también introduce una nueva resonancia gracias al tono grave de Sting, su acento británico adaptándose al español y la delicadeza del arreglo moderno.
Esta nueva versión del clásico de los 90, que ya está está en todas las plataformas digitales, fue estrenada el jueves 6 de noviembre. El video, simple, minimalista, íntimo y sin artificios excesivos, transmite la complicidad entre ambos artistas en el estudio, lo que refuerza el valor artístico de la pieza.

Lo que significa
Para Juan Luis Guerra este proyecto no era solo una re-grabación, sino un homenaje a su propio legado junto a un artista que siempre ha respetado. En sus palabras:
«Trabajar con Sting ha sido un honor inmenso… Su sensibilidad le dio una nueva luz a ‘Estrellitas y Duendes’»
El célebre cantautor británico, por su parte, no ha ahorrado elogios para con el dominicano, y expresó:
«Siempre he admirado la obra de Juan Luis Guerra. Su composición tiene tanta gracia y profundidad… para mí ha sido un privilegio formar parte de esta nueva interpretación».
Este lanzamiento abre un puente entre generaciones, lenguajes y mundos musicales. Por un lado, la bachata sofisticada de Guerra, símbolo del Caribe romántico; por otro, el legado del pop-rock británico de Sting, sumándose a un diálogo que no busca sobresaltar-sino complementar.
En un contexto donde la música latina conquista nuevos horizontes globales, la colaboración adquiere una carga simbólica: la unión de dos trayectorias, dos voces, dos universos que se encuentran para reinterpretar una joya.
Con información e imágenes de:
iHeart
Dominican Today