Un tribunal de Nueva York ha ordenado la devolución de la pintura Hombre sentado con bastón (1918), de Amedeo Modigliani, al patrimonio del marchante judío Oscar Stettiner, de quien fue confiscada durante la ocupación nazi de Francia. La obra, valorada en unos 25 millones de dólares, permanecía almacenada en un depósito suizo.
La obra y su singularidad en el universo modiglianesco
Hombre sentado con bastón es un óleo sobre lienzo de 1918 que retrata a un elegante comerciante de chocolate con sombrero, corbata y bigote, sentado y con las manos apoyadas sobre un bastón. La figura, de líneas estilizadas y cuello alargado característico del artista italiano, refleja el período de madurez de Modigliani en París, donde convivió con la vanguardia y retrató a burgueses y bohemios con esa mezcla de melancolía y sofisticación que define su estilo. La pieza había sido prestada por Stettiner a la Bienal de Venecia de 1930, lo que ayudó a reconstruir su procedencia.
El expolio nazi
Oscar Stettiner, marchante de antigüedades y arte de nacionalidad británica nacido en Gran Bretaña, regentaba una galería en París en la década de 1930. En 1939, ante el avance nazi, huyó de la ciudad y dejó atrás su colección. Durante la ocupación alemana, las autoridades designaron un administrador que procedió a la arianización económica de sus bienes: el Modigliani fue confiscado de su tienda y vendido en subasta forzada sin su consentimiento. Stettiner fue internado en 1943 y, tras la liberación, reclamó la obra ante un tribunal francés que en 1946 ordenó su devolución, aunque ya había cambiado de manos varias veces. Stettiner murió en Francia en 1948 sin haberla recuperado.
En 2015, el nieto de Stettiner, Philippe Maestracci, junto con la firma canadiense Mondex especializada en recuperar arte saqueado, inició la demanda en el Tribunal Supremo de Nueva York contra International Art Center, una sociedad offshore controlada por el marchante libanés David Nahmad. Esta compañía había adquirido la pintura en una subasta de Christie’s en 1996 por 3,2 millones de dólares y la mantenía en un freeport suizo. Algunos documentos de los Panamá Papers revelaron que International Art Center estaba registrada en Panamá y controlada por la familia Nahmad desde hacía más de dos décadas, lo que facilitó la identificación de los propietarios reales.
Durante once años, los demandados cuestionaron que se tratara de la misma obra y alegaron buena fe en la compra. El juez Joel M. Cohen rechazó esos argumentos en su fallo del 3 de abril de 2026: “Oscar Stettiner poseía o, al menos, tenía un derecho superior de posesión de la pintura antes de su incautación ilegal” y “nunca la renunció voluntariamente”. La cadena de propiedad resultó “directa y persuasiva” —según el fallo judicial— desde Stettiner hasta el expolio nazi y la venta forzada.
La restitución y su significado en el mundo del arte
El patrimonio de Stettiner, representado por Maestracci y Mondex, celebró la decisión como el cumplimiento de un anhelo familiar de más de ochenta años. “Nuestro cliente está abrumado de alegría”, declaró James Palmer, fundador de Mondex. La obra deberá ser entregada en breve, aunque los abogados de Nahmad no han emitido comentarios oficiales.
Este caso se suma a otras restituciones recientes de arte nazi y subraya el creciente rigor judicial y el uso de documentos desclasificados para esclarecer procedencias dudosas. Para el mercado del arte, representa un recordatorio de que la buena fe en la compra no borra las huellas del expolio histórico.
Mientras tanto, Hombre sentado con bastón volverá a manos de sus legítimos herederos, para cerrar un capítulo doloroso y favorecer la posibilidad de que la pieza sea exhibida públicamente por primera vez en varias décadas.
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