Por Maria Peraza01 Oct, 20252 minutos de lectura 451 vistas
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La etóloga británica Jane Goodall, reconocida por su revolucionario estudio de los chimpancés en el Parque Nacional Gombe, en Tanzania, falleció el 1 de octubre de 2025 a los 91 años por causas naturales mientras se encontraba en una gira de conferencias en California.
Una vida que transformó la ciencia
Nacida el 3 de abril de 1934 en Londres, Goodall dedicó su vida a la investigación y conservación de los chimpancés. En 1960, comenzó su estudio en Gombe, donde observó comportamientos inéditos como el uso de herramientas y complejas interacciones sociales entre los chimpancés, algo que desafiaba las concepciones científicas de la época.
Además de su labor científica, fundó el Jane Goodall Institute en 1977 y lanzó el programa Roots & Shoots en 1991, iniciativas que promueven la educación ambiental y el activismo juvenil en más de 100 países.
Reconocimientos y legado que perdurará
A lo largo de su carrera, Goodall recibió numerosos premios, incluyendo el Premio Templeton en 2021 y la Medalla Presidencial de la Libertad en 2025. Fue también Dama Comandante del Imperio Británico y Mensajera de la Paz de las Naciones Unidas.
Su incansable labor en defensa de los animales y el medio ambiente dejó una huella indeleble en la ciencia y la conciencia global. Su mensaje de esperanza y acción continúa inspirando a generaciones comprometidas con la conservación del planeta.
La Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección del maestro José Antonio Molina, ofrecerá el próximo 4 de noviembre la Segunda Sinfonía de Gustav Mahler, conocida como Resurrección, en el Teatro Nacional Eduardo Brito. La soprano dominicana Nathalie Peña-Comas y la mezzosoprano estadounidense Joyce DiDonato serán las solistas a quienes acompañará un coro de más de cien voces.
La reconocida voz estadounidense compartirá sus conocimientos con jóvenes cantantes y estudiantes el 2 de noviembre, en una actividad gratuita organizada por la Fundación Sinfonía, como parte de las celebraciones de dos importantes aniversarios musicales.
Cada 23 de octubre, estudiantes, profesores y aficionados a la química celebran el Día del Mol, curiosa efeméride que convierte una de las unidades fundamentales de la ciencia en motivo de juegos, experimentos y aprendizaje. La fecha esconde una combinación de números muy especial y rinde homenaje a un descubrimiento que ayudó a comprender el invisible mundo de los átomos y las moléculas.